Puntos clave
- Los datos de inflación y empleo de junio reforzaron los argumentos a favor de que la Reserva Federal mantuviera los tipos sin cambios en su reunión de julio, a pesar de que un nuevo repunte de los precios del petróleo amenaza con reavivar las presiones al alza sobre los precios.
- Los mercados esperan cada vez más que la Reserva Federal, bajo la dirección de Kevin Warsh, mantenga una postura restrictiva, con posibles subidas adicionales de los tipos de interés a lo largo de este año.
- Los analistas prevén que Warsh ofrezca tan sólo algunos detalles sobre el debate entre los responsables de la Fed y que no dé ninguna orientación sobre la evolución futura de los tipos de interés.
La Reserva Federal parece dispuesta a mantener los tipos de interés sin cambios en su reunión de julio de esta semana, aunque las presiones inflacionistas podrían obligar al banco central a subirlos a finales de este año.
A pesar de que es posible que en la reunión se produzca un intenso debate sobre las difíciles perspectivas de inflación, los/las analistas señalan que, bajo la presidencia de Kevin Warsh, el nuevo presidente de la Reserva Federal, los inversores no deberían esperar mucha información más allá de un comunicado oficial muy escueto.
La reunión de la Reserva Federal se celebra después de que los últimos datos revelaran que tanto el aumento de los precios al consumo como el crecimiento del empleo fueron inesperadamente moderados en junio, lo que ha llevado a los economistas a pronosticar que la Reserva Federal mantendrá los tipos sin cambios en la reunión de este mes del Comité Federal de Mercado Abierto.
Al mismo tiempo, los analistas señalan que la reanudación de las hostilidades en Oriente Medio, el aumento de los aranceles y el desarrollo de la inteligencia artificial apuntan a riesgos al alza para la inflación, lo que plantea problemas a la Reserva Federal y sugiere un endurecimiento de la política monetaria este año. En este contexto, los operadores de futuros sobre bonos apuestan por que una subida de tipos no está totalmente descartada, y las probabilidades de un aumento de un cuarto de punto se acercaban al 40% el viernes.
Sin embargo, la mayoría de los economistas no creen que la Reserva Federal vaya a tomar medidas en esta ocasión.
Nancy Vanden Houten, economista principal de Oxford Economics, se encuentra en ese bando. Sin embargo, “espero que [Warsh] tenga en cuenta los recientes datos de inflación, mejores de lo previsto, al tiempo que reconozca el riesgo al alza que supone para la inflación la reanudación de las hostilidades entre EE.UU. e Irán”.
Persisten las preocupaciones por la inflación
“La hipótesis con la que partíamos al entrar en junio era que la inflación sería transitoria, y los datos de junio coincidían con ello”, afirma Don Rissmiller, economista jefe de Baird Strategas. El problema es que las circunstancias apuntan a que los datos futuros “tomarán otro rumbo”, añade, teniendo en cuenta el conflicto en Oriente Medio, la reactivación de los aranceles y los problemas relacionados con la oferta de mano de obra. Se espera que el presidente Donald Trump imponga nuevos impuestos a la importación, ya que los aranceles globales del 10% vigentes desde febrero están a punto de expirar. Por ejemplo, el Gobierno tiene previsto imponer aranceles del 50% a determinados productos canadienses en un plazo de 30 días.
Una de las preocupaciones es que el índice de precios de los gastos de consumo personal —el indicador de inflación preferidopor la Reserva Federal— siga siendo elevado.
El PCE “sigue situándose muy por encima del objetivo del 2% de la Reserva Federal”, escribe el estratega Ed Yardeni, de Yardeni Research. Además de los aranceles y la presión inflacionista derivada de la energía, “el auge de la inteligencia artificial ha generado una demanda significativa de componentes electrónicos, como chips de memoria, servidores y equipos de red”, lo que está provocando inflación.
Este mes, el gobernador de la Reserva Federal, Christopher Waller, afirmó que el banco central podría verse obligado a subir los tipos de interés “a corto plazo” si los próximos datos revelan que la inflación sigue estando muy por encima del objetivo del 2%. Señaló que la política monetaria se encuentra en una “encrucijada” y que la Reserva Federal no debería mostrarse “indiferente”. Añadió: “Sigue existiendo un argumento creíble para que la inflación comience a retroceder hasta nuestro objetivo del 2% con la política monetaria en su nivel actual. Sin embargo, me preocupa la posibilidad, igualmente plausible, de que los datos de las próximas semanas muestren que la inflación se mantendrá en su nivel elevado o incluso siga al alza, lo que requeriría una política monetaria más restrictiva a corto plazo”.
La economía estadounidense creó tan sólo 57.000 puestos de trabajo en junio, una cifra muy por debajo de las estimaciones del consenso, a pesar de que la tasa de participación en la población activa se encuentra en su nivel más bajo de los últimos cinco años. Además, los precios al consumo subieron en junio un 3,5% respecto al mismo mes del año anterior, un aumento inferior al previsto y por debajo del incremento del 4,2% registrado en mayo. El IPC subyacente, que excluye los costes volátiles de los alimentos y la energía, también quedó por debajo del aumento registrado en mayo.
Warsh, de la Reserva Federal, ante el Congreso: “La misión no se ha cumplido”
Warsh “ha adoptado un tono más agresivo en su discurso”, afirma Chris Zaccarelli, director de inversiones de Northlight Asset Management. Este mes, Warsh declaró ante el Congreso que los miembros del F.O.M.C. “no tolerarán una inflación persistentemente elevada”, y criticó a la Fed por permitir que la inflación se mantuviera por encima de su objetivo del 2% durante cinco años. “Puede que haya quienes, al ver los datos de esta mañana, digan: ‘Bueno, misión cumplida, todo va de maravilla’. Esa no es mi opinión”, afirmó.
Según la herramienta FedWatch de la CME, a fecha de viernes, el 62% de los participantes en el mercado esperaba que la Reserva Federal mantuviera su rango objetivo actual, situado de 3,50% a 3,75%, en su reunión del 29 de julio, mientras que el resto esperaba una subida hasta el rango comprendido de 3,75% a 4,00%.
De cara a la reunión de diciembre de la Reserva Federal, aproximadamente el 40% de los participantes en el mercado prevé dos subidas de tipos de un cuarto de punto, lo que situaría el tipo de referencia de 4,00% a 4,25%. El resto de las opiniones del mercado están divididas: el 32% prevé sólo una subida y el 18% prevé tres.
Rissmiller, de Strategas, se inclina por la opción más conservadora: “Si la postura más restrictiva se impone en los próximos seis meses, tres subidas de tipos serán el punto de partida”.
Los/las economistas advierten de que Warsh ha dejado claro que no ofrecerá indicaciones sobre lo que la Reserva Federal podría hacer en el futuro. Además, es posible que también se mantenga vago en sus comentarios sobre la reunión de esta semana.
“En la última rueda de prensa posterior a la reunión, el presidente Warsh indicó que no ofrecería orientaciones prospectivas. Como se ha mencionado anteriormente, eso no es controvertido”, escribió la semana pasada Michael Feroli, economista jefe para EE.UU. de JP Morgan. “Lo más inusual fue que no explicara el razonamiento del Comité para la decisión tomada ese mismo día, limitándose a decir: ‘No tengo nada más que añadir al comunicado en sí’. Asimismo, evitó cualquier debate en profundidad sobre la evolución de la economía. Sus declaraciones posteriores ante el Congreso, cuatro semanas después, sugieren que este seguirá siendo su estilo”.

