El crecimiento económico de EE.UU. en el segundo trimestre fue más sólido de lo que parece a primera vista, gracias a la resistencia del consumo, así como a la inversión empresarial, cuyo crecimiento se extendió más allá del gasto en inteligencia artificial.
El crecimiento del producto interior bruto se situó en apenas un 1,5% (anualizado) respecto al trimestre anterior. Sin embargo, las ventas finales a compradores y compradoras nacionales —que excluyen las categorías volátiles de las exportaciones netas y las existencias— aumentaron un 3,2%. Este último dato constituye un mejor indicador de la tendencia subyacente del crecimiento que la cifra global.
P.I.B. real por gasto, crecimiento intertrimestral (anualizado) en %
El sólido crecimiento de las ventas finales a compradores y compradoras nacionales se debió, en primer lugar, al consumo privado, que se expandió un 3,2%, a pesar de que los elevados precios del petróleo están afectando a los presupuestos familiares. En parte, esto no fue más que un repunte tras un primer trimestre en el que las malas condiciones meteorológicas frenaron el gasto en servicios. No obstante, el gasto en bienes duraderos también se disparó un 6,8%, lo que pone de manifiesto cierto optimismo por parte de los consumidores, tal vez impulsado por el aumento de las cotizaciones bursátiles en comparación con el primer trimestre.
El componente principal del PIB que registró un mayor crecimiento fue la inversión fija no residencial, que creció un 8,4% respecto al trimestre anterior. La mayor parte del crecimiento en esta categoría en los últimos años ha procedido de los centros de datos de inteligencia artificial. Sin embargo, el crecimiento de la inversión fija no residencial en este trimestre fue mucho más amplio. Los equipos de procesamiento de la información (que abarcan gran parte del gasto de capital en centros de datos) crecieron un 8,3%, pero esta cifra es inferior al vertiginoso crecimiento interanual del 25% registrado en el primer trimestre. Por lo tanto, el gasto de capital total de las empresas, excluido el relacionado con la I.A. —que se ha desacelerado desde 2023—, repuntó en el segundo trimestre.
Los consumidores están gastando, pero sus ahorros se están reduciendo
Sin embargo, hay un dato preocupante en el informe. La otra cara de la moneda del gasto resistente de los hogares es una tasa de ahorro en descenso. La tasa de ahorro personal cayó al 2,9% en el segundo trimestre, ya que el repunte de los precios (especialmente de la energía) mermó los ingresos reales de los hogares. Se trata de un enorme déficit en comparación con la tasa de ahorro media del 6,9% registrada de 2018 a 2019 (inmediatamente antes de la pandemia, periodo que tomamos como referencia de normalidad). Esta caída no es atribuible en su totalidad a la guerra con Irán: la tasa de ahorro ya era de sólo el 3,9% en el primer trimestre, en parte debido a que el crecimiento de los salarios reales ha seguido una tendencia a la baja constante desde 2024.
En algún momento, prevemos que los consumidores reduzcan su gasto para impulsar el ahorro de los hogares, que se encuentra rezagado. Esa es una de las razones por las que esperamos que el crecimiento del PIB se ralentice a lo largo de 2028, tal y como se analiza en nuestras perspectivas económicas.
Lo que nos preguntan los inversores sobre la economía
Hace poco participé en el podcast “The Morning Filter” junto a los/las copresentadores/as Dave Sekera y Susan Dziubinski, donde hablamos de nuestras perspectivas económicas y de mercado para lo que queda de 2026.
A continuación, una pregunta de alguien que ha estado siguiendo el programa:
¿Cómo podemos saber cuándo la inteligencia artificial empieza a influir en el lado de la oferta y, por lo tanto, a impulsar el crecimiento del PIB de forma más significativa?
El contexto es que hemos sostenido que la I.A. no impulsará de forma fiable el crecimiento del PIB hasta que incida en el lado de la oferta de la economía, a través de un mayor crecimiento de la productividad.
¿Cómo podemos saber cuándo la I.A. está aumentando realmente la productividad?
Según los datos de hoy, parece que la productividad laboral (PIB real por hora trabajada) ha aumentado un 1,8% interanual de media en el primer semestre de 2026. Se trata de una cifra sólida, en línea con la media del 1,9% registrada de 2020 a 2025. Hemos entrado en una etapa de mayor crecimiento de la productividad, tras registrar una media más modesta del 1,0% durante el periodo de 2010 a 2019. Sin embargo, esta aceleración del crecimiento de la productividad comenzó mucho antes de la adopción masiva de los modelos de lenguaje grande (LLM) en 2024 y 2025.
Si la nueva generación de tecnologías de inteligencia artificial estuviera teniendo un impacto significativo en el crecimiento del PIB, cabría esperar que el crecimiento de la productividad se acelerara aún más, por encima de la media registrada de 2020 a 2025. Hasta la fecha, no hemos observado ese fenómeno.

