Un estudio innovador, publicado en la edición de septiembre de 2025 de la revista International Review of Economics & Finance, revela que una métrica sorprendentemente simple —la diferencia entre el rendimiento actual de las ganancias del S&P 500 y el rendimiento real a largo plazo de los títulos del Tesoro protegidos contra la inflación— tiene un poder significativo para predecir posiblemente la rentabilidad del mercado de valores.
La investigación demuestra que, cuando la rentabilidad real se desvía de esta predicción de referencia, dichas desviaciones están sistemáticamente relacionadas con la inflación, la política monetaria y los fundamentos económicos, lo que ofrece a los inversores una nueva perspectiva para comprender la dinámica del mercado.
Expectativas de rentabilidad del mercado bursátil
Los autores, Austin Murphy, Zeina N. Alsalman e Ioannis Souropanis, se propusieron resolver un enigma fundamental en el ámbito financiero: ¿por qué la rentabilidad del mercado bursátil a veces diverge drásticamente de lo que la teoría económica predeciría basándose en los rendimientos de las ganancias?
Su investigación se centró en una relación sencilla: la diferencia entre el rendimiento actual de las ganancias del S&P 500 (la inversa de la relación precio/ganancias) y la rentabilidad real a largo plazo de los TIPS. Según su hipótesis, esta diferencia debería proporcionar información sobre las rentabilidades esperadas de las acciones. Pero cuando las rentabilidades reales se desvían de esta predicción, ¿qué es lo que provoca esas desviaciones?
El equipo de investigación analizó cómo diversos factores económicos (entre ellos, las tasas de inflación, el crecimiento de la oferta monetaria, las brechas de producción y los cambios en la política monetaria) se correlacionan con los períodos en los que la rentabilidad bursátil supera o queda muy por debajo de las expectativas de rendimiento de las ganancias. Su muestra de datos abarca desde enero de 1997 (el primer mes en que aparecieron los TIPS a 10 años) hasta diciembre de 2022.
Conclusiones principales: los patrones ocultos en las desviaciones del mercado
Los investigadores descubrieron cinco hallazgos clave:
1. El poder de la diferencia entre el rendimiento de las ganancias y los TIPS
Los investigadores descubrieron que la simple diferencia entre el rendimiento de las ganancias del S&P 500 y el rendimiento real a largo plazo de los TIPS tiene un importante poder predictivo sobre ese índice bursátil tanto en horizontes de inversión a corto como a largo plazo, lo que explica ex ante aproximadamente la mitad de la variación de esas rentabilidades en horizontes de 10 años posteriores.
2. La doble naturaleza de la inflación
Una de las conclusiones más interesantes del estudio se refiere a la compleja relación entre la inflación y las desviaciones de la rentabilidad bursátil, una historia de pérdidas a corto plazo y ganancias a largo plazo. El estudio reveló que:
- La inflación reciente perjudica el rendimiento de las acciones: cuando las tasas de inflación actuales son elevadas, la rentabilidad de las acciones tiende a quedar por debajo de las previsiones de rendimiento de las ganancias en los horizontes de inversión anuales. Esto concuerda con la política monetaria restrictiva que se aplica en esos momentos.
- La inflación pasada beneficia la rentabilidad futura: Por el contrario, las tasas de inflación históricas más altas se asocian con rentabilidades bursátiles que superan las predicciones de rendimiento de las ganancias en períodos más largos.
El dolor a corto plazo se produce cuando la inflación actual se dispara, las acciones tienden a tener un rendimiento inferior al que predice la diferencia entre los rendimientos y las ganancias, ya que la alta inflación desencadena políticas restrictivas por parte de la Reserva Federal, lo que eleva las tasas de descuento y ejerce presión sobre el crecimiento futuro de las ganancias. El resultado es que las acciones tienden a tambalearse a pesar del aumento de las ganancias nominales.
Pero hay una ganancia a largo plazo. La inflación histórica cuenta una historia diferente. Las acciones que sufrieron durante los períodos inflacionarios pasados tienden a superar las predicciones de rendimiento de las ganancias en los años siguientes. ¿Por qué? Porque los ajustes económicos y las respuestas de la Reserva Federal a la inflación pasada a menudo crean condiciones favorables para el rendimiento futuro de las acciones.
Esta doble naturaleza del impacto de la inflación ayuda a explicar por qué las acciones pueden tener dificultades durante los periodos inflacionistas, pero pueden estar posicionadas para obtener fuertes rentabilidades en el futuro.
3. Holgura económica: el motor oculto de la rentabilidad
Las desviaciones de su identidad teórica para la prima de renta variable se relacionaron positivamente con la actual atonía económica. Cuando la economía funciona por debajo de su capacidad —pensemos en el alto desempleo o la infrautilización de la capacidad industrial—, el modelo subestima sistemáticamente la rentabilidad futura de las acciones. Por el contrario, cuando la economía funciona a pleno rendimiento y con poca atonía, las acciones suelen tener una rentabilidad inferior a la prevista.
4. El impacto predecible de la política monetaria
La investigación revela claras conexiones entre la política monetaria y las desviaciones del mercado.
Cuando la Reserva Federal endurece su política monetaria (subiendo los tipos de interés y ralentizando el crecimiento monetario), la inflación futura suele descender. Sin embargo, esto también significa que es probable que las acciones tengan un rendimiento inferior al previsto a corto plazo, ya que el aumento de las tasas de descuento y el endurecimiento de las condiciones financieras lastran los beneficios y las valoraciones.
Sin embargo, la política monetaria expansiva suele dar lugar a rendimientos bursátiles que superan las previsiones de rentabilidad, especialmente en horizontes temporales de un año. La liquidez adicional inflama el valor de los activos más allá de lo que justificarían los fundamentos económicos por sí solos.
5. La conexión con la oferta monetaria
El crecimiento monetario se perfila como un factor significativo a la hora de explicar las desviaciones en la rentabilidad. En periodos anuales, un mayor crecimiento de la oferta monetaria se asocia con rentabilidades bursátiles que superan las previsiones de rendimiento de los beneficios, lo que sugiere que la expansión monetaria puede impulsar temporalmente las valoraciones bursátiles por encima de los niveles fundamentales.
Sus hallazgos llevaron a los autores a concluir: «Los resultados de este estudio aportan nuevos conocimientos empíricos sobre las interrelaciones intertemporales entre la rentabilidad bursátil, las presiones inflacionistas, la política monetaria y el crecimiento de los beneficios. Respalda la hipótesis de que las desviaciones negativas a corto plazo de la rentabilidad bursátil con respecto a una relación por lo demás positiva con los precios reales de los bienes se deben a las políticas antiinflacionistas. Esas políticas elevan los tipos de interés y reducen el crecimiento monetario real en el futuro, cuando las presiones inflacionistas son mayores. Estas condiciones monetarias más restrictivas obstaculizan el crecimiento futuro de los beneficios, al tiempo que elevan las tasas de descuento de los flujos de caja futuros para los accionistas. En consecuencia, se produce una disminución de la rentabilidad bursátil en épocas de fuerte aumento de los precios al consumo, a pesar de que, en otras circunstancias, los beneficios y la rentabilidad bursátil están relacionados positivamente con la inflación».
Limitaciones y consideraciones importantes
Si bien esta investigación ofrece información valiosa, los inversores deben tener en cuenta varias limitaciones importantes que pueden afectar a la fiabilidad de estos resultados:
- Datos históricos limitados: El análisis del estudio abarca solo 25 años (de enero de 1997 a diciembre de 2022), pero los autores utilizan períodos de regresión de cinco y diez años para evaluar la capacidad predictiva. Con un marco temporal tan limitado, hay relativamente pocos puntos de datos que no se superponen para el análisis a largo plazo, esencialmente solo entre dos y cinco períodos independientes de diez años. El reducido tamaño de la muestra dificulta establecer una confianza estadística sólida en las relaciones predictivas a largo plazo, y es posible que los resultados no se mantengan en diferentes ciclos de mercado o regímenes económicos que no se han tenido en cuenta en este periodo relativamente corto. Por ejemplo, los rendimientos de los bonos estuvieron cayendo durante casi todo el periodo de la muestra. ¿Qué ocurre cuando los rendimientos suben?
- Preguntas sobre la metodología de ganancias: Los investigadores utilizaron «las ganancias máximas interanuales pasadas» en lugar de las ganancias actuales o futuras en sus cálculos. Este enfoque retrospectivo puede no reflejar con precisión las condiciones actuales del mercado o las expectativas de los inversores, lo que podría sesgar el poder predictivo de la brecha de rendimiento de las ganancias. Las ganancias actuales o las ganancias futuras consensuadas podrían proporcionar una base de referencia más relevante para predecir la rentabilidad futura, ya que reflejan mejor la valoración actual del mercado y las perspectivas a corto plazo.
Estas limitaciones no invalidan las conclusiones del estudio, pero sí sugieren que los inversores deberían considerar este marco como una herramienta más entre muchas otras, en lugar de un mecanismo definitivo para determinar el momento adecuado para entrar en el mercado.
Puntos clave para los inversores
1. Utilice la diferencia entre el rendimiento y las ganancias como indicador de la valoración fundamental del mercado y la rentabilidad futura esperada.
Los inversores pueden supervisar la diferencia entre el rendimiento de los beneficios del S&P 500 y el rendimiento real a largo plazo de los TIPS como indicador de la valoración del mercado. Cuando esta diferencia es inusualmente amplia, puede indicar que las acciones están significativamente sobrevaloradas o infravaloradas en relación con los bonos.
2. Considere los efectos temporales de la inflación.
Comprender el doble impacto de la inflación puede ayudar a los inversores a navegar por entornos inflacionarios de forma más eficaz:
- No se asuste durante los periodos de alta inflación en los que las acciones obtienen malos resultados, ya que esto puede sentar las bases para un rendimiento superior en el futuro.
- Reconozca que los entornos de baja inflación pueden no siempre favorecer a las acciones si han sido precedidos por largos periodos de estabilidad de precios.
3. Siga de cerca la política de la Reserva Federal
La investigación confirma que los cambios en la política monetaria tienen efectos predecibles sobre el rendimiento del mercado bursátil en relación con las valoraciones fundamentales. Los inversores deben prestar especial atención a:
- Trayectorias de los tipos de interés y su impacto en el diferencial entre el rendimiento y los TIPS
- Las tasas de crecimiento de la oferta monetaria como indicadores de una posible sobrevaloración del mercado
- Las políticas de objetivos de inflación de la Reserva Federal y sus implicaciones a largo plazo para la rentabilidad de las acciones
4. Adopte un horizonte de inversión plurianual.
La capacidad predictiva de las relaciones entre los rendimientos y las ganancias funciona mejor en períodos de varios años, no en operaciones a corto plazo. Los inversores deberían:
- Utilice este marco para la asignación estratégica de activos en lugar de para la sincronización táctica.
- Tengan paciencia cuando las valoraciones sugieran que las acciones son atractivas en comparación con los bonos.
- Reconozca que las desviaciones a corto plazo pueden persistir durante períodos prolongados.
Capacidad predictiva
Esta investigación contribuye a un creciente conjunto de pruebas que demuestran que los mercados, aunque suelen ser eficientes a largo plazo, pueden experimentar desviaciones sistemáticas del valor razonable que crean oportunidades para los inversores bien informados. La diferencia entre el rendimiento de las ganancias y los TIPS proporciona un marco sencillo, pero potente, para identificar estas oportunidades.
Quizás lo más importante es que el estudio demuestra que estas desviaciones del mercado no son aleatorias, sino que siguen patrones predecibles relacionados con la inflación, la política monetaria y los fundamentos económicos. Esta información puede ayudar a los inversores a navegar por los ciclos del mercado con mayor confianza y, potencialmente, a mejorar la rentabilidad a largo plazo.
Para los inversores particulares, la clave no es intentar predecir estas desviaciones con total precisión, sino comprender las fuerzas económicas subyacentes que están en juego y posicionar sus carteras en consecuencia. Al supervisar la diferencia entre el rendimiento por dividendo y mantenerse al tanto de las tendencias de la inflación y la política monetaria, los inversores pueden tomar decisiones más informadas sobre cuándo las acciones pueden tener una valoración atractiva en comparación con los bonos y otras clases de activos.
Como nota final, al cierre del 3 de enero de 2026, la diferencia entre el rendimiento de las ganancias del S&P 500 (alrededor del 3,2%) y el rendimiento real de los TIPS a 10 años (alrededor del 1,9%) era solo de alrededor del 1,3 %. Si se añade la diferencia del 1,3 % al rendimiento actual del 3,7% de los bonos del Tesoro a un mes, se obtiene una rentabilidad nominal esperada del S&P 500 del 5,0 %, muy por debajo de la rentabilidad media histórica de alrededor del 10,5 %. Es importante señalar que esto no significa que se avecine una caída. Sin embargo, sí sugiere que los inversores deberían moderar sus expectativas de rentabilidad y tal vez considerar estrategias de diversificación que no dependan únicamente de la continua apreciación del mercado bursátil.

