¿Cómo ha cambiado el mercado de fondos españoles en estos 25 años?

El mercado español de fondos se ha sofisticado y abierto al mundo, aunque la concentración, los costes y la rentabilidad siguen planteando retos para el inversor.

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Puntos clave

  • La concentración del mercado ha aumentado, reforzada por la consolidación bancaria tras la crisis y el dominio de las grandes redes de distribución.
  • Los costes han bajado, pero de forma más lenta que en otros países europeos, lo que sugiere una menor presión competitiva efectiva.
  • El auge de los ETFs y la competencia internacional evidencian que, en muchas categorías, los fondos españoles ofrecen menor rentabilidad que sus equivalentes extranjeros.

Este año Morningstar cumple 25 años de presencia en España. En estos 25 años, el mercado de fondos de inversión ha experimentado una transformación profunda. De un ecosistema dominado por redes bancarias, con escasa competencia internacional y una oferta relativamente homogénea, se ha pasado a un entorno mucho más amplio y sofisticado, con mayor presencia de gestoras globales, crecimiento de la arquitectura abierta y un inversor progresivamente más informado. Este proceso ha venido acompañado de cambios relevantes en aspectos clave como la concentración del mercado,la presión sobre los costes, la transformación del asset mix, el aumento de la competencia y, en última instancia, la rentabilidad ofrecida al partícipe. Analizar estos factores permite entender mejor hasta qué punto el desarrollo de la industria se ha traducido en un mayor valor para el inversor español.

Un mercado aún más concentrado

Para entender la evolución de la industria, conviene empezar por la concentración del sector. España ha sido históricamente un mercado altamente bancarizado, donde la distribución de fondos ha estado dominada por las grandes entidades financieras. Cabe preguntarse si esa concentración ha ido en aumento o no a lo largo de las dos últimas décadas.

El gráfico siguiente muestra la evolución del peso de las cinco mayores gestoras españolas respecto al patrimonio total de fondos españoles.

La respuesta es clara. La ya de por sí elevada concentración del mercado español ha ido en aumento a lo largo de estos últimos 20 años. Llama la atención el salto en la concentración en 2014. Este se explica principalmente por cambios estructurales en el sistema financiero español tras la crisis de 2008–2012. Durante esos años se produjo una fuerte consolidación bancaria (fusiones de cajas y creación de grandes grupos), lo que redujo el número de actores relevantes y reforzó el peso de las grandes entidades. Como consecuencia, las principales gestoras pasaron a controlar una mayor proporción del patrimonio total.

Además, a partir de 2013–2014, el entorno de tipos de interés muy bajos impulsado por el Banco Central Europeo provocó un trasvase desde depósitos hacia fondos de inversión. Este crecimiento del mercado benefició sobre todo a las grandes redes bancarias, que tienen una enorme capacidad de distribución. Así, aunque el patrimonio total crecía, el de las cinco mayores gestoras lo hacía a un ritmo superior, elevando la concentración.

La lenta bajada de los costes

La evidencia disponible a partir de informes de Inverco, de la CNMV y de diversos estudios académicos muestra que los costes de los fondos de inversión en España han seguido una tendencia descendente en las últimas décadas, aunque de forma gradual y menos intensa que en otros mercados.

A finales de los años 90 y principios de los 2000, las comisiones totales se situaban habitualmente por encima del 2%, mientras que en la actualidad se mueven en rangos más cercanos al 1%–1,5% en los fondos activos. Esta reducción ha estado impulsada por una mayor competencia, la presión regulatoria y la creciente presencia de gestión pasiva, si bien el peso dominante de las redes bancarias en la distribución ha limitado en parte la velocidad de ajuste, especialmente en estos últimos años.

El gráfico muestra que los costes de los fondos españoles se han mantenido históricamente en la parte media-baja del conjunto europeo, pero con una evolución menos favorable que la de otros mercados en estos últimos años. Aunque parten de niveles relativamente contenidos, la reducción de costes en España ha sido más limitada y, en algunos periodos, prácticamente estancada, especialmente si se compara con países como Reino Unido, donde la caída ha sido mucho más acusada. Mientras mercados como Irlanda o Francia también han logrado ajustar significativamente sus costes a la baja, España presenta una ligera tendencia descendente, pero sin un cambio estructural claro, lo que sugiere una menor presión competitiva o una menor traslación de las economías de escala al inversor final.

Rotación de activos

También merece la pena ver si las preferencias d ellos inversores españoles han cambiado en estos últimos 20 años. A lo largo de ese periodo, se observa una clara evolución cíclica en la distribución de activos, muy ligada al contexto macroeconómico. En los primeros años, coincidiendo con la crisis financiera global, se produce un fuerte desplazamiento hacia la renta fija, cuyo peso pasa de niveles cercanos al 34% hasta un máximo en torno al 45–46% en 2008–2009. Paralelamente, la renta variable reduce significativamente su presencia (desde el 25% hasta el entorno del 14–16%), reflejando el aumento de la aversión al riesgo. A partir de 2010 y especialmente durante la fase expansiva posterior, la renta variable recupera progresivamente terreno hasta estabilizarse en la zona del 20–24%, mientras que la renta fija inicia una tendencia descendente sostenida, perdiendo protagonismo a medida que caen los tipos de interés y mejora el apetito por el riesgo.

El cambio más estructural se observa en los fondos mixtos, que ganan peso de forma casi ininterrumpida desde aproximadamente el 25% en 2008 hasta alcanzar niveles cercanos al 45–50% en la segunda mitad de la década de 2010. Este crecimiento refleja una preferencia creciente por soluciones flexibles y diversificadas en un entorno de incertidumbre y tipos bajos. Sin embargo, en los últimos años (2022–2026), se aprecia una cierta reversión: la renta fija vuelve a ganar peso (superando el 40%) impulsada por la subida de tipos, mientras que los mixtos reducen su participación hacia el entorno del 27–30%. La renta variable, por su parte, se mantiene relativamente estable, lo que sugiere que los ajustes recientes se han canalizado principalmente entre la renta fija y los productos mixtos.

La gran competencia: los ETFs

Una de las principales fuentes de competencia para los fondos de inversión, tanto en España como a nivel internacional, ha sido el crecimiento de los ETFs, vehículos que ofrecen diversificación, liquidez y, sobre todo, costes significativamente más bajos. Sin embargo, a diferencia de otros mercados, el desarrollo de los ETFs en España ha sido más limitado debido a las particularidades del mercado español, como el peso de la distribución bancaria o la menor penetración de la indexación, que han ralentizado la adopción de estos vehículos pese a su creciente relevancia competitiva.

El gráfico ilustra como mientras los ETFs europeos han experimentado un crecimiento exponencial en patrimonio desde 2008, los fondos españoles han seguido una trayectoria mucho más moderada.

¿Son los fondos españoles más o menos rentables que sus competidores?

Por último, uno puede preguntarse si los fondos españoles son más o menos rentables que sus competidores europeos. La comparación es ciertamente difícil de hacer porque depende de la categoría que analicemos.

El gráfico siguiente muestra que, a 20 años, los fondos españoles tienden a quedarse por detrás de la media de sus categorías en la mayoría de segmentos, especialmente en renta variable, donde las diferencias son más acusadas (por ejemplo, en global large cap). En categorías más conservadoras, como la renta fija a corto plazo, incluso logran igualar o superar ligeramente la media, pero a medida que aumenta el riesgo y el potencial de rentabilidad, la brecha negativa se amplía. En conjunto, sugiere que los fondos españoles han tenido más dificultades para capturar el rendimiento en los segmentos más competitivos y globales.

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