¿Subirá el BCE los tipos de interés en 2026 para luego bajarlos en 2027?

Los mercados esperan, casi por unanimidad, una nueva subida de tipos por parte del BCE en septiembre.

El perfil urbano de los edificios bancarios de Fráncfort, con la torre del Banco Central Europeo a la vista.
fhm via Getty

Puntos clave

  • Aunque existe una expectativa generalizada de que se produzca una subida de los tipos de interés en septiembre, las opiniones de los economistas y de los operadores divergen en cuanto a lo que sucederá a continuación.
  • Se prevé que las repercusiones del aumento de los precios de la energía marquen el rumbo de la política del BCE hasta bien entrado el próximo año.
  • Algunos observadoresconsideran incluso que podría haber margen para volver a recortar los tipos de interés si el crecimiento se ralentiza el año que viene.

El Banco Central Europeo hizo una pausa en su ciclo de endurecimiento monetario en julio, pero son pocos los economistas que creen que haya terminado de subir los tipos de interés. Es posible que los próximos doce meses traigan consigo no sólo más subidas de tipos, sino también un nuevo cambio de rumbo.

La mayoría de los analistas prevén una subida de 0,25 puntos porcentuales en la reunión del BCE del 10 de septiembre, y sigue existiendo una clara posibilidad de que se produzca otra subida a finales de este año. Más allá de este año, las perspectivas se vuelven mucho menos seguras, dado que el conflicto en Oriente Medio continúa. La cuestión es si el aumento de los precios de la energía se trasladará a los salarios y mantendrá la inflación en niveles elevados, o si una inflación moderada y una desaceleración del crecimiento económico allanarán el camino para recortes de los tipos de interés en 2027.

Dado que los precios del petróleo y del gas natural se mantienen elevados, lo que está provocando un aumento de la inflación en toda la zona del euro, los responsables de los bancos centrales deben evaluar si el incremento de los costes energéticos amenaza con repercutir en los salarios, las expectativas de inflación y las presiones generales sobre los precios.

En el comunicado sobre la decisión de tipos de interés del mes de julio, la presidenta del BCE, Christine Lagarde, subrayó que el Consejo de Gobierno del BCE seguirá de cerca estos “efectos de segunda ronda”. Estos se producen cuando las empresas repercuten el aumento de los costes en los consumidores, quienes, a su vez, exigen salarios más altos.

“La incertidumbre sigue siendo elevada y aún no se ha manifestado plenamente el impacto inflacionista de la crisis energética”, afirmó el 23 de julio. Cuanto más tiempo se mantengan elevados los precios de la energía, mayor será la probabilidad de que impulsen al alza la inflación general a través de efectos indirectos y de segunda ronda.

“Por lo tanto, estamos siguiendo de cerca la intensidad y la duración de la crisis, así como sus efectos indirectos y de segunda ronda”, afirmó.

¿A qué nivel se sitúan actualmente los tipos de interés del BCE?

El BCE inició un ciclo de subidas de tipos en julio de 2022, elevando el tipo de depósito de -0,50% a 4,00% mediante diez subidas consecutivas. A partir de septiembre de 2023, procedió a recortar los tipos de interés en ocho ocasiones, situando el tipo de referencia de nuevo en el 2,00%, antes de que los responsables de la política monetaria reanudaran las subidas en junio de 2026.

Desde el 17 de junio, los tres tipos de interés de referencia del BCE son:

  • Tipo de interés de los depósitos: 2,25% (frente al 2,00% anterior)
  • Tipo de interés de refinanciación principal: 2,40% (frente al 2,15% anterior)
  • Línea de crédito marginal: 2,65% (frente al 2,40% anterior)

¿Subirá el BCE de nuevo los tipos de interés en septiembre?

Existe poco desacuerdo entre los economistas respecto a las perspectivas a corto plazo. “El margen de las previsiones de los economistas sobre los tipos de interés europeos es, de hecho, bastante reducido”, afirma Michael Field, estratega jefe de mercados de Morningstar. “Es muy probable que el BCE suba los tipos en su próxima reunión de septiembre hasta el 2,50%, con una probabilidad de casi el 50% de que se produzca una nueva subida en diciembre, lo que situaría el tipo de depósito en el 2,75%”.

Los mercados de futuros respaldan esta opinión. En la actualidad, los operadores y operadoras descuentan una probabilidad del 80% de que se produzca una subida de tipos en septiembre, además de una probabilidad del 40% de que se produzca una nueva subida en diciembre. En total, estos mercados apuntan a algo menos de dos subidas adicionales de un cuarto de punto para finales de julio de 2027.

Bastian Freitag, director de investigación económica de Rothschild & Co Wealth Management Alemania, afirma que los mercados están subestimando la posibilidad de que el BCE mantenga los tipos sin cambios.

“Nuestra hipótesis de base es también que el BCE subirá los tipos en 25 puntos básicos en su reunión de septiembre. Dicho esto, también creemos que la probabilidad de que el BCE mantenga los tipos sin cambios es mayor de lo que el mercado está descontando actualmente”, afirma, argumentando que la inflación sigue estando impulsada en gran medida por los precios de la energía y que aún hay pocos indicios de efectos de segunda ronda.

¿Podría el BCE subir los tipos de interés dos veces más en 2026?

Muchos economistas consideran realista que se produzca otra subida de tipos después de septiembre. Mark Dowding, director de inversiones en renta fija de RBC BlueBay Asset Management, afirma que el BCE ha ofrecido unas orientaciones relativamente claras en cuanto a una subida en septiembre. Señala que es posible que la subida del próximo mes no sea la última del ciclo actual, sobre todo mientras los mercados energéticos sigan sometidos a presiones alcistas.

Enrique Díaz-Álvarez, economista jefe de Ebury, también considera que se han reforzado los argumentos a favor de una nueva subida. Afirma que el crecimiento de la zona del euro en el segundo trimestre, superior al previsto, y la resistencia de la actividad económica han reforzado las expectativas del mercado respecto a una subida de tipos en septiembre, mientras que el conflicto en Oriente Medio ha tenido, hasta la fecha, un impacto sorprendentemente limitado en la economía general de la zona del euro.

¿Cuándo tendrán lugar las próximas reuniones del BCE en 2026?

  • 10 de septiembre de 2026
  • 29 de octubre de 2026
  • 17 de diciembre de 2026

¿Por qué todo el mundo está pendiente del precio del petróleo?

La nueva escalada de tensión en Oriente Medio provocó un fuerte repunte de los precios del petróleo y el gas en julio, lo que impulsó la inflación general en toda la zona del euro: la inflación de julio ascendió al 2,9% y la inflación subyacente —que excluye componentes volátiles como la energía y los alimentos— se situó en el 2,5%, lo que refuerza la opinión de que es posible que el BCE aún no haya concluido su ciclo de endurecimiento monetario. El inesperado repunte de la inflación subyacente también avivó los temores de que las presiones sobre los precios puedan resultar más persistentes.

Según el Sr. Freitag, de Rothschild, la relación entre los mercados energéticos y la política monetaria se ha vuelto inusualmente estrecha. “Los precios del petróleo son el factor de correlación más importante para las expectativas de inflación, lo que significa que, cuando suben los precios del petróleo, aumentan las expectativas de que suba el tipo de interés oficial”.

Ulrike Kastens, economista sénior de DWS, afirma asimismo que el reciente aumento de la inflación se debe en gran medida al incremento de los precios de la energía, mientras que los efectos indirectos se han mantenido limitados hasta la fecha. Dada la continua volatilidad de los mercados energéticos, también prevé que el BCE suba su tipo de depósito al 2,50% en septiembre.

Los economistas del BCE sostienen que los responsables políticos deben distinguir entre la inflación impulsada por la demanda —que suele requerir una respuesta firme en materia de política monetaria— y la inflación impulsada por la oferta, que a menudo es consecuencia de factores que escapan en gran medida al control de un banco central. Esta última requiere cautela, más que un endurecimiento automático de la política monetaria.

Por lo tanto, para los responsables políticos, la cuestión fundamental es si las subidas de los precios de la energía se propagan al conjunto de la economía.

¿Estamos observando efectos de segunda ronda?

Tras la reunión del BCE celebrada en julio, la Sra. Lagarde subrayó en repetidas ocasiones que a los responsables de la política económica les preocupa menos la propia crisis energética inicial que su repercusión en los salarios, la inflación de los servicios y las expectativas de inflación.

No obstante, los economistas siguen sin ponerse de acuerdo sobre la importancia que se debe otorgar al informe sobre la inflación de julio.

El aumento de la inflación subyacente hasta el 2,5% registrado en julio sugiere que el BCE aún no puede dar por ganada la batalla contra la inflación, aunque muchos economistas señalan que hay pocos indicios de que el aumento de los costes energéticos haya provocado efectos de segunda ronda generalizados.

Según Deutsche Bank Research, los datos de julio sólo aportan indicios provisionales de que la crisis energética esté repercutiendo en la inflación subyacente. Si bien los precios de la energía parecen haber impulsado al alza los precios de algunos bienes básicos, los analistas no observan indicios convincentes de que las presiones inflacionistas se estén extendiendo de forma generalizada por toda la economía.

Felix Schmidt, economista sénior de Berenberg, advierte que no hay que dar demasiada importancia a los datos de inflación de un solo mes. La inflación en el sector de los servicios sigue siendo elevada, pero se ha mantenido en niveles similares durante gran parte de los últimos tres años.

Los datos salariales también ofrecen un panorama aún más tranquilo, y Freitag considera que esto constituye un argumento de peso en contra de una inflación persistente. “En estos momentos no observamos ningún efecto de segunda ronda”, afirma. “Por el momento, no vemos ni un aumento de las expectativas de inflación ni un incremento del crecimiento salarial; por lo tanto, no existe una espiral de salarios y precios en esta fase”.

¿Podría el BCE volver a bajar los tipos de interés en 2027?

En general, los mercados esperan que el BCE mantenga los tipos de interés en niveles restrictivos hasta mediados de 2027, y los derivados sobre tipos de interés descontan un moderado endurecimiento adicional más allá de este año. Field, de Morningstar, afirma: “Más allá de 2026, las perspectivas son mucho menos claras. En su mayoría, los/las analistas del mercado creen que los tipos se mantendrán estables. Lo suficientemente altos como para combatir cualquier inflación persistente, pero lo suficientemente bajos como para no mermar de forma significativa el crecimiento económico de la región —el punto óptimo, por así decirlo—”.

Sin embargo, el Sr. Freitag, de Rothschild, sostiene que los argumentos a favor de las bajadas de tipos podrían ir cobrando fuerza gradualmente a lo largo de 2027 por dos razones. Una de ellas son los efectos de base. “A partir de marzo de 2027, los efectos de base comenzarán a reflejarse en los datos de inflación, ya que los precios del petróleo se dispararon en marzo con el inicio del conflicto en Oriente Medio. Esto significa que el aumento interanual de la inflación debería parecer más moderado a partir de marzo de 2027. En ese momento, los argumentos a favor de nuevas subidas de los tipos de interés tampoco serán tan sólidos”, afirma.

El segundo factor es el retraso en la transmisión de la política monetaria. Según Freitag, las subidas de los tipos de interés tardan de nueve a 18 meses en repercutir en la economía real, lo que significa que el impacto total de la subida de tipos de junio sólo se hará plenamente patente a principios de 2027.

“Consideramos que hay muchas posibilidades de que, a más tardar en 2027, los argumentos a favor de nuevas subidas de los tipos de interés ya no sean tan sólidos. Es probable que, para entonces, la inflación adquiera menor importancia debido a los efectos de base, mientras que el crecimiento podría verse sometido a presión por la transmisión monetaria. En caso de que los efectos de segunda ronda no llegaran a materializarse, habría motivos fundados para volver a bajar los tipos de interés”.

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