Puntos clave
- Según los economistas, el verano extremadamente caluroso de este año podría tener un impacto significativo en la economía y la actividad empresarial de Europa.
- Los mayores perjuicios se observan en el sector de los productos químicos industriales y otras empresas industriales, la agricultura y los servicios públicos, mientras que algunas empresas del sector consumo y de adaptación al cambio climático podrían beneficiarse.
- Las repercusiones podrían prolongarse mucho más allá del verano, ya que los costes se trasladan a la inflación, y algunas zonas de Europa se encuentran en situación de vulnerabilidad ante posibles restricciones energéticas de cara al invierno.
El calor, la sequía y los incendios forestales que han asolado gran parte del continente no sólo están causando daños medioambientales y humanos. Los costes económicos también se están acumulando, a pesar de que las bolsas han ignorado en gran medida las repercusiones de las interrupciones relacionadas con el clima.
Las cosechas se han marchitado, se ha impuesto una restricción en la generación de electricidad y se ha producido una interrupción en el transporte por algunas de las vías navegables más importantes de Europa, ya que los bajos niveles de los ríos las han dejado intransitables para las barcazas. En Francia, la ola de calor obligó al gigante nuclear EDF a reducir la producción para evitar el sobrecalentamiento de los ríos debido al agua de refrigeración utilizada. Las altas temperaturas en el Danubio han provocado problemas similares más al este, en Hungría y Rumanía.
Los niveles del Rin en Alemania, que han alcanzado mínimos históricos, han restringido gravemente el transporte de materias primas y productos acabados, lo que ha obligado a las barcazas a reducir sus cargas y a las empresas industriales a recurrir al transporte ferroviario y por carretera, más costoso. Los incendios forestales han agravado aún más la situación, especialmente en el sur de Europa, mientras que las olas de calor extremo han llevado a algunos turistas a buscar destinos más frescos.
Esta interrupción se produce en un momento en el que las guerras en Ucrania e Irán ya han ejercido una presión al alza sobre los costes energéticos europeos y han puesto en alerta a los observadores de la inflación.
¿En qué medida podrían afectar los fenómenos meteorológicos extremos al PIB de Europa?
Según los analistas, cuantificar el perjuicio económico resulta complejo. El banco holandés Triodos Bank estima que la disminución de la producción agrícola, las restricciones en la producción energética, las interrupciones en el transporte y la menor productividad laboral podrían reducir alrededor de un 1 % del producto interior bruto de la Unión Europea este año. Esto equivale aproximadamente a 180.000 millones de Euros, más o menos lo que se esperaba que creciera el bloque este año.
Sin embargo, según Triodos, la pérdida de productividad podría ser lo que cause un mayor perjuicio económico. El banco estima que se pierde aproximadamente un 3% de la producción por hora trabajada por cada grado por encima de los 30 grados centígrados cuando las altas temperaturas persisten durante varios días.
Según el economista jefe del banco, Hans Stegeman, Francia podría ser la más afectada de entre las principales economías de la UE, ya que las olas de calor extremo reducirían el crecimiento del PIB en 2026 en alrededor de 1,4 puntos porcentuales; le seguirían Italia, con alrededor de 1,1 puntos, y España, con cerca de 1 punto.
Allianz Research también señala que unos 30 grados constituyen un umbral crítico por encima del cual las pérdidas de productividad se aceleran considerablemente. El estudio pone de relieve una combinación que podría resultar muy perjudicial para las empresas: el consumo energético aumenta a medida que suben las temperaturas, mientras que la productividad de los trabajadores se ve mermada.
Oxford Economics estima que una sequía prolongada podría reducir en 0,2 puntos porcentuales el crecimiento del PIB alemán en el tercer trimestre, siendo los sectores químico, metalúrgico y de la construcción algunos de los que corren mayor riesgo. “El acopio de insumos amortiguará el impacto inicial, pero una sequía prolongada podría restar 0,2 puntos porcentuales al crecimiento económico alemán en el tercer trimestre”, afirmaron sus analistas.
Cómo podrían afectar las condiciones meteorológicas extremas a la Inflación y a las decisiones del BCE sobre los tipos de interés
Los costes no se distribuirán de manera uniforme. Según Ulrich Kater, economista jefe de DekaBank, también podría haber beneficiarios. Si bien las empresas que dependen del transporte fluvial por el Rin podrían sufrir un aumento de los costes de envío, las empresas de logística que puedan trasladar la mercancía al transporte por carretera o ferroviario podrían verse beneficiadas.
“Se está produciendo un importante mecanismo de redistribución. Es posible que, al final, no veamos un colapso notable de la economía como consecuencia de ello, pero habrá costes —y, en última instancia, serán los consumidores y consumidoras quienes tengan que pagarlos—, afirma Kater en un podcast. “Todas las empresas que ahora se enfrentan a unos costes más elevados debido a estas presiones trasladarán dichos costes a los consumidores y consumidoras”.
Vidya Anant, gestor de carteras de renta variable europea en DWS, también considera que existe un riesgo creciente tanto para la inflación como para la producción industrial si persisten las condiciones meteorológicas extremas. “Cuanto más tiempo persistan estas condiciones meteorológicas, más difícil resultará para las empresas gestionar su impacto”, afirma. “Esto podría afectar cada vez más a la inflación europea, así como a la producción industrial. Un ‘Super El Niño’, previsto para el segundo semestre de 2026, podría intensificar aún más los efectos de las condiciones meteorológicas extremas que ya se están observando en toda Europa”.
Esto podría agravar la presión inflacionista en un momento poco propicio para los responsables de los bancos centrales de la región. El Banco Central Europeo ya se enfrenta a una inflación superior al objetivo, y se prevé que suba los tipos de interés en septiembre.
Desde el sector de los productos químicos industriales hasta el agrícola: ¿qué sectores son los más vulnerables?
Incluso ahora, antes de que las empresas europeas publiquen sus resultados del tercer trimestre, está claro que la ola de calor ha generado muchos perdedores y unas pocas ganadoras. “A corto plazo, es probable que sean las empresas de bienes de consumo, como Magnum (MICC) o H&M (HMB), las que experimenten un repunte en las ventas como consecuencia de ello. Sin embargo, a lo largo del año, es probable que los efectos se vayan atenuando”, afirma Michael Field, estratega jefe de mercados europeos de Morningstar.
“Las consecuencias a largo plazo podrían ser positivas para los fabricantes de sistemas de aire acondicionado, las empresas constructoras y los proveedores de materiales de construcción. Todos ellos se verán obligados a dotar a los edificios de una tecnología de refrigeración mejorada, lo que supondrá un coste adicional. Las compañías aéreas, especialmente las de bajo coste, podrían salir perjudicadas si un mayor número de personas pasa sus vacaciones en su propio país y evita viajar al sur de Europa durante los meses de verano”, añade Field.
Ya hay indicios de ese cambio. Los incendios forestales en el suroeste de Francia han provocado cancelaciones, lo que ha llevado al Gobierno francés a anunciar medidas de desgravación fiscal para las empresas afectadas, especialmente en el sector turístico, según informa Reuters. Mientras tanto, los viajeros se inclinan cada vez más por el norte. La empresa de investigación turística Data Appeal señala un creciente interés por destinos más frescos, como el sur de Finlandia, Suecia y Noruega.
“La agricultura, las industrias que dependen en gran medida del transporte y la generación de energía se ven especialmente afectadas”, afirma Anant, de DWS. “En el sector agrícola, las malas cosechas y la disminución de los rendimientos están ejerciendo una presión al alza sobre los precios de los alimentos. Los bajos niveles de agua en el Rin están aumentando los costes de transporte para las empresas químicas, los productores de materias primas y otras cadenas de suministro que dependen de este río”.
Las empresas químicas ya están notando las consecuencias. La alemana Covestro ( 1COV) ha declarado fuerza mayor debido a problemas de transporte en su planta de Dormagen. BASF (BAS) no ha podido suministrar algunos productos en su totalidad, ya que los niveles de agua extremadamente bajos han provocado la interrupción de los envíos hacia y desde su complejo de Ludwigshafen. Evonik (EVK) y otras empresas industriales se han enfrentado a un aumento de los costes de transporte y de logística. Según Reuters, sustituir la capacidad de una sola barcaza puede requerir hasta 150 camiones.
La agricultura también se está viendo afectada en todo el continente. El Centro Común de Investigación de la Comisión Europea ha rebajado las previsiones de rendimiento de la U.E. para los cultivos de invierno de 1% a 4%, y las previsiones para el maíz en grano y el girasol de 6% a 7%, ya que el calor y la escasez de precipitaciones han mermado la humedad del suelo en toda Europa occidental y central. Unas cosechas más escasas podrían agravar la presión sobre los precios de los alimentos, lo que se traduciría en un aumento de la Inflación.
La energía hidroeléctrica y la nuclear también son vulnerables cuando los bajos niveles de agua limitan la producción o la capacidad de refrigeración. La empresa francesa EDF afirma que las sucesivas olas de calor han reducido la producción nuclear e hidroeléctrica. La empresa prevé que el EBITDA de 2026 se reduzca en torno a un 10% con respecto al año pasado, aunque la bajada de los precios de la electricidad también está afectando a los resultados.
“Aunque muchas empresas están poniendo ahora de relieve el impacto de los fenómenos meteorológicos extremos, muchas parecen estar mejor preparadas que en episodios anteriores”, afirma Anant, de DWS. “En consecuencia, las soluciones de adaptación al cambio climático están cobrando cada vez más importancia, sobre todo en los sectores industrial, de servicios públicos y de materiales de construcción”.
Reservas escasas: cómo el problema del verano podría convertirse en un problema del invierno
Quizás el mayor riesgo sea que Europa entre en invierno sin que su infraestructura energética se haya recuperado por completo tras el verano. El 18 de agosto, los almacenes de gas europeos estaban llenos al 60,8%, por debajo de los niveles alcanzados en años anteriores. Esto hace que la región sea más vulnerable a las interrupciones en el suministro, sobre todo si el invierno es frío.
La sequía de este verano ha agravado el problema, ya que la escasa producción hidroeléctrica y nuclear aumenta la necesidad de generar electricidad a partir del gas. Oxford Economics advierte: “Se han materializado varios riesgos adversos relacionados con la oferta, y los niveles de almacenamiento de gas se encuentran en mínimos históricos de cara a la temporada de calefacción”. Estima que esta combinación podría impulsar la inflación por encima del 3,5% a finales de este año y mantenerla por encima del 3,0% hasta 2027, aunque la escasez física de gas sigue siendo un riesgo extremo, gracias al mayor suministro mundial de GNL y a la ampliación de la capacidad de importación europea.
Los yacimientos hidroeléctricos suizos estaban llenos sólo en un 46% a mediados de julio, 16,4 puntos porcentuales por debajo de su media estacional de los últimos veinte años y en su nivel más bajo para esa época del año en dos décadas, según Swissinfo. Dado que la energía hidroeléctrica almacenada constituye una importante fuente de electricidad durante el invierno, las precipitaciones de los próximos meses serán cruciales.
Por lo tanto, el verano extremo que ha vivido Europa corre el riesgo de dejar un legado económico que perdure mucho después de que bajen las temperaturas. Si las precipitaciones siguen siendo escasas y el invierno resulta frío, es posible que las consecuencias económicas del clima de este verano ni siquiera hayan alcanzado su punto álgido durante el propio verano.
Corrección: En una versión anterior de esta noticia se describía de forma errónea el impacto estimado de la ola de calor según el Triodos Bank.

